Trabajar la piel implica tomar decisiones cada día. Algunas determinan el comportamiento del cuero. Otras, el impacto que dejamos sobre las personas, los recursos y el entorno.
La sostenibilidad no aparece al final del proceso. Está presente en el origen de la materia prima, en la química que seleccionamos, en el agua que tratamos, en la energía que consumimos y en la manera en que entendemos nuestro trabajo.
Por eso organizamos nuestro compromiso en cuatro ámbitos que recorren toda la actividad de Curtidos Badia: el origen responsable, el impacto ambiental, las personas y la gobernanza, y la transparencia.
No hablamos solo de reducir el impacto. Trabajamos para medirlo, controlarlo y mejorarlo continuamente mediante una gestión responsable del agua, la energía, la química y los recursos.
La sostenibilidad también depende de quienes hacen posible cada piel. Promovemos un entorno de trabajo seguro, formación continua y relaciones responsables con toda nuestra cadena de valor.
La confianza se construye con normas claras, auditorías independientes y decisiones transparentes. Nuestro sistema de gestión convierte los compromisos en procedimientos verificables.
Trabajamos con proveedores verificados y criterios de abastecimiento responsable y de proximidad que garantizan trazabilidad y respeto por el bienestar animal.
Compartimos información, auditorías y documentación cuando es necesario, porque entendemos que la sostenibilidad también consiste en generar confianza.