La preparación reúne las operaciones que acondicionan la piel antes de la curtición. Cada una de ellas contribuye a estabilizar el material y crear la base sobre la que se desarrollarán sus propiedades finales.
Desliza para entrar en la ribera
La piel en bruto es un material natural cuya estructura cambia con el tiempo si no se trata adecuadamente. La preparación estabiliza esa estructura y la deja lista para recibir, de forma uniforme, los tratamientos que definirán sus propiedades.
En esta fase comienza a construirse la calidad del cuero final.
Materia prima en fábrica — pieles a la espera del trabajo de ribera.
Antes de la curtición, la piel pasa por cinco operaciones consecutivas. Cada una prepara la siguiente y todas juntas crean las condiciones necesarias para obtener un cuero estable, uniforme y de calidad.
Rehidratar
Devuelve a la piel el agua perdida durante la conservación y elimina restos de sal e impurezas. Una hidratación uniforme es esencial para todo el proceso posterior.
Abrir la fibra
Se elimina el pelo y la epidermis mientras la estructura fibrosa se abre de forma controlada para facilitar la penetración de los tratamientos posteriores.
Regular el grosor
Se retira la carnaza y se uniforma el espesor de la piel. Esta operación permite obtener una base homogénea para continuar el proceso.
Preparar la flexibilidad
Se neutraliza la alcalinidad del calero y las enzimas acondicionan la fibra. El equilibrio de esta operación influye directamente en el tacto y el comportamiento del cuero.
Preparar la curtición
La piel ajusta su pH para recibir el curtiente en condiciones óptimas y garantizar una penetración uniforme.
Durante el rendido, la acción enzimática debe mantenerse dentro de un margen muy preciso. Un exceso debilita la estructura de la fibra; una preparación insuficiente limita la flexibilidad del cuero.
Cada partida se controla individualmente para alcanzar el equilibrio que cada artículo requiere.
Cada partida se mide y se controla individualmente.
La preparación ha estabilizado la estructura de la piel y la ha dejado lista para recibir el curtiente. Comienza ahora la fase que definirá su estabilidad, resistencia y comportamiento durante toda su vida útil.