La materia prima con la que trabajamos procede de la industria alimentaria. A partir de ella comienza un proceso de transformación que convierte un recurso natural en cuero estable y duradero.
Desliza para descubrir su origen
La piel vacuna con la que trabajamos procede de la industria alimentaria. Es una materia prima natural que encuentra una segunda vida gracias al conocimiento acumulado durante generaciones de curtidores.
La piel vacuna está formada por una densa red tridimensional de fibras de colágeno. Esta estructura natural le proporciona resistencia, flexibilidad y estabilidad, además de la capacidad de absorber colorantes y acabados sin perder su carácter.
No es un material diseñado por el ser humano, sino el resultado de una arquitectura natural cuya complejidad sigue siendo difícil de reproducir artificialmente.
Detalle macro — la flor y el carnaza de una piel vacuna.
Cada una cumple una función específica y determina el comportamiento, el tacto y el destino final del cuero.
La superficie noble
Es la capa exterior y la parte visible del cuero. Define el aspecto, el tacto y la personalidad del material que llegará al producto final.
La estructura
La capa intermedia concentra la mayor parte de las fibras de colágeno. Es la responsable de la resistencia, la flexibilidad y el cuerpo natural del cuero.
La base
Es la capa interior de la piel. Durante el proceso puede ajustarse para obtener el grosor requerido y también encuentra aplicación en otros sectores, aprovechando íntegramente la materia prima.
La palabra «piel» no describe un acabado ni una apariencia. Describe un origen.
Según la ISO 15115:2019, únicamente puede denominarse piel el material obtenido a partir de una piel animal y conservado mediante curtición. Es esa estructura natural la que le confiere unas propiedades que ningún material fabricado artificialmente puede reproducir por completo.
El valor de una piel no depende únicamente de su estructura natural. También depende de conocer su procedencia y documentar cada etapa de su recorrido.
Priorizamos pieles de origen europeo y trabajamos con sistemas de trazabilidad que permiten verificar el origen de cada lote.
Cada lote incorpora información verificable sobre su procedencia desde el primer eslabón de la cadena.
Trabajamos con proveedores que cumplen la normativa europea de bienestar animal y criterios documentados de selección.
Cada piel puede seguirse durante todo el proceso mediante sistemas de identificación y control.
La calidad del cuero final depende, en gran medida, de cómo se prepara la piel desde el primer momento.