Igualada y Ubrique comparten mucho más que una tradición vinculada al cuero. Comparten una historia construida durante generaciones alrededor del conocimiento, la artesanía, la industria y el trabajo con la piel.
En mayo de 2026, esta conexión dio un nuevo paso con la formalización del hermanamiento entre Igualada y Ubrique, dos ciudades que representan dos eslabones estrechamente relacionados de la cadena de valor de la piel.
El encuentro tuvo lugar en el marco de la tercera edición de Bajo la Piel, el evento que pone en valor el saber hacer de Ubrique y su tradición marroquinera. Para Curtidos Badia, fue también una ocasión especialmente significativa: Xavier Badia recibió la distinción Patacabra de Honor, un reconocimiento vinculado a su trayectoria y a la relación mantenida durante más de tres décadas con Ubrique.
Igualada y Ubrique: una conexión construida alrededor del cuero
Hablar de Igualada y Ubrique es hablar de dos territorios con una fuerte identidad industrial ligada a la piel.
Igualada cuenta con una tradición curtidora de siglos. El Museo de la Piel de Igualada documenta la evolución de esta actividad desde las primeras instalaciones preindustriales hasta la industrialización, especialmente en el entorno del Rec de Igualada. El patrimonio de la ciudad conserva así la memoria de una actividad que ha sido fundamental para su desarrollo económico y social.
Ubrique, por su parte, se ha convertido en uno de los grandes referentes de la marroquinería española, con un ecosistema especializado en la fabricación de artículos de piel y un saber hacer artesanal transmitido entre generaciones. La propia iniciativa Bajo la Piel define la localidad como un referente internacional de los artículos de piel y de la marroquinería de lujo.
Son dos especializaciones diferentes, pero profundamente conectadas.
Una piel de calidad puede convertirse, en manos de profesionales especializados, en un bolso, una cartera, un accesorio o cualquier otro artículo de marroquinería.
Por eso, entre Igualada y Ubrique existe una relación que va mucho más allá de la proximidad profesional: es una relación construida alrededor de la materia prima, el conocimiento y las personas que trabajan con ella.
La industria de la piel como punto de encuentro
La historia de Curtidos Badia está estrechamente ligada a la de Igualada.
Fundada en 1889, la empresa forma parte del histórico ecosistema de la industria del cuero de la ciudad. Según la propia compañía, el clúster de la piel de Igualada cuenta con referencias históricas que se remontan al siglo XIV. Durante más de un siglo, Curtidos Badia ha evolucionado combinando experiencia, tecnología y mejora continua.
Esta trayectoria permite entender mejor por qué encuentros como el hermanamiento entre Igualada y Ubrique tienen un significado especial para el sector.
La piel conecta territorios.
Conecta empresas.
Conecta profesionales.
Y, sobre todo, conecta generaciones.
De la curtición en Igualada a la marroquinería de Ubrique
La cadena de valor de la piel está formada por diferentes profesionales y especialidades.
En Igualada, la tradición se encuentra especialmente vinculada a la curtición y transformación de la piel. La ciudad ha desarrollado durante siglos un conocimiento especializado alrededor de los procesos que permiten transformar una piel en un material con las propiedades necesarias para diferentes aplicaciones.
En Ubrique, ese material forma parte de una tradición marroquinera reconocida internacionalmente. El trabajo artesanal, el conocimiento de los materiales y la especialización de sus profesionales han convertido a la localidad gaditana en un referente de los artículos de piel. La Junta de Andalucía destaca precisamente la transmisión del oficio y la combinación entre técnicas tradicionales, innovación y creatividad como elementos característicos de esta actividad.
Es en este punto donde ambas realidades se encuentran.
La piel viaja. El conocimiento también.
Y durante décadas, profesionales y empresas de Igualada y Ubrique han construido relaciones basadas en esa conexión.
Curtidos Badia y Ubrique: más de tres décadas de relación
La relación de Curtidos Badia con Ubrique no nace con el hermanamiento de 2026.
Es una relación construida durante décadas.
Según la información publicada con motivo del reconocimiento a Xavier Badia, la conexión entre el empresario igualadino y Ubrique supera los 30 años y forma parte de una relación más amplia entre la industria de la piel de Igualada y el sector marroquinero ubriqueño.
Por eso, la distinción Patacabra de Honor recibida por Xavier Badia durante Bajo la Piel tiene un significado que trasciende el reconocimiento individual.
Representa una historia compartida.
Una historia protagonizada por empresas, artesanos, técnicos, diseñadores, fabricantes, comerciantes y profesionales que han trabajado durante generaciones para mantener viva la cultura de la piel.
¿Qué significa la Patacabra en la tradición de Ubrique?
La patacabra es una de las herramientas tradicionales asociadas al oficio de la marroquinería en Ubrique.
Su presencia forma parte del lenguaje y del imaginario profesional de una industria en la que las herramientas manuales y el trabajo artesanal siguen teniendo un papel importante.
De hecho, referencias sobre el oficio marroquinero de Ubrique destacan herramientas tradicionales como la patacabra, el boje o el tirapié como parte del vocabulario y de la cultura profesional del sector.
Que una distinción lleve precisamente este nombre convierte el reconocimiento en algo especialmente simbólico: la herramienta representa el oficio y el oficio representa a todas las personas que han construido esta industria.
Bajo la Piel: tradición, innovación y futuro
La tercera edición de Bajo la Piel, celebrada en Ubrique en mayo de 2026, puso el foco en el patrimonio y el futuro de la industria de la piel.
El evento reunió talleres, conferencias, exposiciones, actividades culturales y diferentes iniciativas relacionadas con la marroquinería, la moda y el saber hacer de Ubrique. En esta edición, además, el hermanamiento con Igualada adquirió un protagonismo especial.
El mensaje es relevante para todo el sector:
la tradición no significa quedarse en el pasado.
La industria de la piel ha evolucionado continuamente y seguirá haciéndolo. Nuevas tecnologías, procesos más eficientes, exigencias de trazabilidad, innovación en acabados y una creciente preocupación por la sostenibilidad están transformando el sector.
Pero el conocimiento acumulado durante generaciones continúa siendo una parte fundamental de esa evolución.
La piel: un material que conecta pasado y futuro
En Curtidos Badia entendemos la piel como un material que combina tradición, conocimiento técnico e innovación.
Nuestro trabajo comienza mucho antes de que una piel se convierta en un producto terminado. El proceso de curtición implica diferentes etapas, desde la preparación y curtición hasta la recurtición, el acabado y el control final.
Cada una de ellas influye en las características y prestaciones del material.
Y detrás de cada etapa hay personas.
Personas que conocen la materia prima, entienden sus posibilidades y saben cómo trabajarla para responder a las necesidades de sectores como la moda, la marroquinería y el lujo.
Igualada y Ubrique: una relación con futuro
El hermanamiento entre Igualada y Ubrique supone reconocer institucionalmente una conexión que el sector de la piel ya conoce desde hace décadas.
Dos territorios.
Dos tradiciones.
Dos especializaciones.
Y una misma materia capaz de crear vínculos entre ellas.
Para Curtidos Badia, formar parte de este momento significa también reconocer a todas las personas que han contribuido a construir nuestra trayectoria y la de la industria de la piel de Igualada.
Porque detrás de cada piel hay una historia.
Detrás de cada artículo hay conocimiento.
Y detrás de cada territorio hay generaciones de profesionales que han hecho posible que un oficio continúe evolucionando.
Desde Igualada hasta Ubrique, la piel sigue conectando personas, empresas y territorios.
Y algunas historias, sencillamente, se llevan bajo la piel.