La producción responsable de piel empieza mucho antes de que una piel entre en una tenería. También empieza por entender cómo gestionamos el agua durante el proceso y qué calidad tiene el agua que devolvemos al medio.
En Curtidos Badia formamos parte del ecosistema industrial de Igualada, una ciudad históricamente vinculada a la industria de la piel y a la curtición. Dentro de este entorno, la gestión del agua es una responsabilidad compartida por las empresas y por las infraestructuras que hacen posible tratarla de forma adecuada.
El agua como parte del proceso
La curtición es un proceso en el que el agua desempeña un papel fundamental. Por eso, trabajar de forma responsable implica conocer cada etapa, controlar los procesos y entender qué sucede con el agua una vez ha cumplido su función.
En Igualada contamos con IDR, Igualadina de Depuració i Recuperació, una instalación pionera en el tratamiento biológico de aguas residuales al servicio del sector de la piel.
En 2025, IDR incorporó una nueva tecnología de tratamiento terciario DAF, una mejora destinada a aumentar la calidad del agua antes de su vertido o de una posible reutilización industrial.
Esta evolución forma parte de una visión más amplia: mejorar continuamente los sistemas que permiten que la actividad industrial y la gestión de los recursos avancen conjuntamente.
Hacia un modelo más circular
El siguiente paso es la construcción de la Estación de Regeneración de Agua (ERA), concebida para avanzar hacia un sistema de gestión del agua más circular y preparado para las necesidades futuras.
Para nosotros, este tipo de iniciativas son importantes porque la sostenibilidad no depende de una única acción.
Depende de procesos, conocimiento y decisiones que se repiten cada día.
La calidad de una piel no es únicamente el resultado del acabado final. Detrás de cada artículo hay numerosas etapas y elecciones: las materias primas, los procesos de transformación, el consumo de recursos, la energía utilizada y, por supuesto, la gestión del agua.
Conocimiento para tomar mejores decisiones
Hablar de sostenibilidad también significa hablar de educación y conocimiento.
Entender cómo se transforma la piel, cómo utilizamos los recursos y cómo se tratan las aguas residuales nos permite tomar decisiones más conscientes y seguir mejorando nuestra forma de trabajar.
Por eso, para Curtidos Badia, la sostenibilidad no es una cuestión de una fecha concreta en el calendario ni únicamente de un mensaje.
Empieza por conocer el proceso.
Porque hacer bien las cosas en un oficio como el nuestro requiere prestar atención a cada detalle y comprender el impacto de cada decisión.
La piel bien hecha nunca es el resultado de una sola acción. Es el resultado de muchas decisiones conscientes, tomadas con rigor y repetidas cada día.
Y detrás de cada una de ellas también está el agua.